Análisis de los Orígenes y la Historia del Chile en Nogada
Más que un platillo; es un testimonio vivo del mestizaje cultural y la creatividad culinaria
El Chile en Nogada es uno de los platillos más emblemáticos de la gastronomía mexicana1, un ícono culinario que trasciende el ámbito gastronómico para convertirse en un símbolo de identidad nacional. Originario de Puebla, este platillo no solo destaca por su compleja combinación de sabores dulces, salados y especiados, sino también por su rica historia, que entrelaza elementos de la Independencia de México, el sincretismo cultural y las tradiciones culinarias barrocas. A continuación, se presenta un análisis detallado de sus orígenes, la evolución histórica, los debates en torno a su creación y su significado cultural, respaldado por referencias recientes y fuentes confiables.
Orígenes del Chile en Nogada: Entre la leyenda y la evidencia histórica
La narrativa más conocida sobre el origen del Chile en Nogada lo sitúa en 1821, en Puebla, cuando las monjas agustinas del Convento de Santa Mónica habrían creado el platillo para celebrar la visita de Agustín de Iturbide tras la firma de los Tratados de Córdoba, que consolidaron la Independencia de México. Según esta versión, las monjas diseñaron el platillo para reflejar los colores de la bandera del Ejército Trigarante —verde (chile poblano), blanco (nogada) y rojo (granada)—, en honor al cumpleaños de Iturbide el 28 de agosto de 1821. Esta historia, ampliamente difundida, ha contribuido a la conexión del platillo con las fiestas patrias de septiembre.
Sin embargo, investigaciones recientes han cuestionado esta versión patriótica, sugiriendo que el Chile en Nogada tiene raíces más antiguas. El arqueólogo Eduardo Merlo Juárez, en su artículo: El mito de los Chiles en Nogada y la bandera de las tres garantías, argumenta que el platillo existía mucho antes de 1821. Merlo señala que hay registros de un “chile relleno de frutas bañado en salsa de nuez” en un recetario de 1714, descrito como un postre picante en la cocina conventual poblana. Este hallazgo sugiere que el Chile en Nogada no fue creado específicamente para Iturbide, sino que era un platillo preexistente, posiblemente adaptado para la ocasión. Además, Merlo indica que durante la visita de Iturbide a Puebla el 2 de agosto de 1821, se le ofreció un banquete de 14 tiempos, que incluía un platillo similar, pero no hay evidencia documental de que se sirviera específicamente como un homenaje patriótico.
Otra perspectiva, propuesta por la historiadora Lilia Martínez, refuerza esta idea. Martínez, quien posee una extensa colección de recetarios antiguos, señala que no hay registros del Chile en Nogada como lo conocemos hoy antes de los años 1930 y 1940, cuando se popularizaron en publicaciones como La Típica Cocina Poblana de Salazar Monroy. Según Martínez, los recetarios del siglo XIX, como La Cocinera Poblana (1881 y 1887), mencionan chiles rellenos y salsas de nogada por separado, pero no la combinación actual. Esto sugiere que el platillo evolucionó gradualmente, y la narrativa de Iturbide pudo haber sido un mito creado para promover el turismo y el orgullo nacional en el siglo XX.
Una tercera versión, menos conocida, narrada por el cronista Artemio de Valle Arizpe, propone un origen romántico: tres soldados del regimiento de Iturbide, con novias en Puebla, habrían inspirado a las mujeres a crear un platillo con los colores de la bandera trigarante. Aunque pintoresca, esta historia carece de evidencia documental y es considerada más folclórica que histórica.
Influencias culturales y sincretismo culinario
El Chile en Nogada es un ejemplo paradigmático del mestizaje culinario mexicano, que combina ingredientes y técnicas indígenas, europeas y, en menor medida, árabes. El chile poblano, base del platillo, es un ingrediente mesoamericano fundamental, utilizado desde tiempos prehispánicos por su versatilidad y propiedades nutricionales, como su alto contenido en vitamina C. La granada, la nuez de Castilla, las frutas (manzana panochera, pera lechera, durazno criollo) y las especias (canela, clavo) son aportaciones europeas, introducidas durante la Colonia. La técnica del capeado, que consiste en cubrir el chile con una capa de huevo batido y freírlo, tiene raíces árabes, transmitidas a través de la cocina española y perfeccionadas en los conventos poblanos.
El picadillo, que incluye carne de res o cerdo, frutas frescas y secas, y especias, refleja la estética barroca de la cocina poblana, caracterizada por la complejidad y el contraste de sabores. Este estilo, que busca sorprender y deleitar, es heredero de la cocina novohispana, donde las monjas y las cocineras locales experimentaban con ingredientes disponibles. Por ejemplo, la Biblioteca Palafoxiana alberga un recetario del siglo XVIII que describe un “chile de tiempo en salsa de nuez”, similar al chile en nogada actual, pero clasificado como postre debido a su dulzor.
El chef Gerardo Quezadas, del restaurante Angelopolitano, describe el Chile en Nogada como “el primer plato del México independiente”, destacando su capacidad para integrar elementos indígenas (chile), moriscos (frutas y especias) y europeos (nuez, lácteos, jerez) en un solo platillo servido en vajilla de Talavera. Esta fusión no solo es culinaria, sino también cultural, ya que el platillo encapsula la identidad mestiza de la nación naciente.
Evolución y debates contemporáneos
La receta del Chile en Nogada ha evolucionado con el tiempo, lo que ha generado debates sobre su preparación “auténtica”. Uno de los puntos más controvertidos es si el chile debe servirse capeado o sin capear. La versión capeada, que implica cubrir el chile con huevo batido y freírlo, es considerada tradicional por muchos, ya que resalta la influencia barroca y la técnica conventual. Sin embargo, algunas familias y restaurantes prefieren la versión sin capear, argumentando que permite apreciar mejor los sabores del picadillo y la nogada.
Otro aspecto debatido es la composición del picadillo. La receta tradicional incluye carne de cerdo o res, frutas como manzana panochera, pera lechera, durazno criollo y plátano macho, además de frutos secos (almendras, pasas, piñones) y acitrón, aunque este último está en desuso debido a la protección de la biznaga, una cactácea en peligro de extinción. La nogada, por su parte, debe elaborarse con nuez de Castilla fresca, cosechada entre julio y septiembre, para garantizar su sabor suave y cremoso. Algunos añaden queso de cabra, crema, leche o jerez, pero la proporción y la textura varían según la receta familiar.
La temporalidad del platillo es otro elemento clave. El Chile en Nogada se consumen principalmente en agosto y septiembre, cuando la nuez de Castilla y la granada están en temporada. Esta estacionalidad, dictada por la naturaleza, refuerza su conexión con las festividades patrias y su carácter efímero, lo que aumenta su valor cultural. Sin embargo, el cambio climático está afectando la producción de estos ingredientes, lo que preocupa a los productores poblanos, quienes estiman comercializar más de 4.5 millones de chiles en nogada en 2025, pero temen por la disponibilidad de nuez y granada.
Significado cultural y reconocimiento global
El Chile en Nogada trasciende su función como alimento para convertirse en un símbolo de la identidad mexicana. Sus colores patrios y su asociación con la Independencia lo han convertido en un platillo emblemático de las celebraciones de septiembre. En 2010, la cocina mexicana, incluyendo el Chile en Nogada, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, un reconocimiento a su riqueza histórica y cultural.
El platillo también refleja el orgullo poblano y la creatividad de sus cocineras, desde las monjas coloniales hasta las familias que han preservado recetas únicas. Cada hogar en Puebla tiene su propia versión, lo que demuestra la libertad creativa de la cocina mexicana frente a la estandarización. Además, su popularidad ha inspirado adaptaciones modernas, como las del Festival de la Nogada en Velas Vallarta, que incorpora la salsa de nogada en tamales, enchiladas, pizzas y cócteles, mostrando la versatilidad del platillo.
Conclusión
El Chile en Nogada es mucho más que un platillo; es un testimonio vivo del mestizaje cultural, la creatividad culinaria y el orgullo nacional de México. Aunque la leyenda de su creación para Agustín de Iturbide en 1821 es atractiva, la evidencia histórica sugiere que sus orígenes son más antiguos, remontándose al menos al siglo XVIII como un postre conventual que evolucionó hacia el plato fuerte que conocemos hoy. Su preparación, que combina ingredientes indígenas y europeos, refleja la complejidad de la cocina poblana y su carácter barroco. Los debates sobre su receta y la estacionalidad de sus ingredientes subrayan su arraigo en la tradición y los desafíos contemporáneos, como el cambio climático. Como símbolo de la Independencia y la identidad mexicana, el Chile en Nogada sigue siendo un festín de historia, sabor y cultura, que continúa deleitando y uniendo a los mexicanos en cada temporada patriótica.
Te invitamos a visitar la Ruta del Chile en Nogada con los lugares que recomendamos para degustar este platillo tradicional mexicano en los estados de Morelos, Puebla, Querétaro y por supuesto Ciudad de México.
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Fuentes:
- El Poder del Consumidor. (2020). El poder de… El Chile en Nogada
- La Cocina en Puebla. Tradición y modernidad de un Patrimonio. Ricardo Moreno Botello
- Chile en Nogada, historia leyendas y recetas. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla*
- La cocina mexicana de Socorro y Fernando del Paso. Fondo de Cultura Económica*
- Marco Beteta. (2021). ¿De verdad se celebran los 200 años del Chile en Nogada?
- El Universal. (2024). La historia del Chile en Nogada
- Milenio. (2021). Chile en Nogada: historia y origen del platillo mexicano.
- Wikipedia. (2007). Chile en Nogada
- @Cuauhtemoc_1521. (2024). Publicación en X
- @DiMasTVmx. (2025). Publicación en X
- @rgolmedo. (2025). Publicación en X




